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Ladrillos por palabras

Un obrero parte de un montón de ladrillos sin significación especial excepto como ladrillos para -bajo la orientación de un constructor que a su vez sigue los cálculos de un ingeniero obediente al proyecto de un arquitecto- levantar una casa. Un montón de ladrillos es un montón de ladrillos. No existe en él belleza específica. Pero una casa puede ser hermosa si el proyecto de un buen arquitecto contara, para estructurarlo, con los cálculos de un buen ingeniero y la vigilancia de un buen constructor en cuanto al buen acabado del trabajo en ejecución en manos de un buen obrero.
Cámbiense los ladrillos por palabras, colóquese al poeta, subjetivamente, en la cuádruple función de arquitecto, ingeniero, constructor y obrero, y ahí se tendrá lo que es la poesía.

Vinicius de Moraes. "Sobre poesía" (fragmento). Tomado de: Para vivir un gran amor. 
yo 
compañeros 
una noche como ésta que
nos empapan los rostros que a lo mejor morimos 
monté en el camellito que esperaba en sus ojos 
y me fui de las costas tibias de esa mujer 

callado como un niño bajo los gordos buitres
que me comen de todo 
menos el pensamiento
de cuando ella se unía como un ramo
de dulzura y lo tiraba en la tarde 


Juan Gelman. "Mujeres" (fragmento)
Algunos dicen 
la palabra muere
al ser dicha.
Yo digo que empieza
a vivir
ese dia.

(Emily Dickinson. Poema 1212) 
…Hay metáforas que son más reales que la gente que anda por la calle. Hay imágenes en los escondrijos de los libros que viven más nítidamente que muchos hombres y mujeres. Hay frases literarias que tienen una individualidad absolutamente humana. Pasos de parágrafos míos hay que me hielan de pavor, tan nítidamente gente los siento…

Fernando Pessoa 
Libro del desasosiego, texto 29 (fragmento)