LAS PALABRAS, de Haydeé Basso

El paraguas era bueno, tenía que ser bueno, lo necesitaba porque llovía a cántaros: una de esas lluvias de cambio de estación como si te dijera de Santa Rosa pero en pleno enero. Me habían dicho que los paraguas de hombre eran más fuertes, más aguantadores, más duraderos... No che, no es feminista la cosa: qué te digo, que se hizo bolsa en cuanto terminó el aguacero. Qué palabra, fíjate, aguacero. Últimamente casi todas las palabras me parecen extrañas, aguacero es una de ellas, un poco pasada de moda, como batifondo. Mi abuela, de chicos, nos retaba: ¡No hagan batifondo! Pero sin embargo algo más embarazoso que todavía no sé decirte recubre otras palabras como cigarrillo, cartera o familia.

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