VIDAS... ¡¿PARALELAS?! de Astrid Meybaum


Yo estaba allí, en ese lujoso negocio de artículos de viaje. Tenía puesto un abrigo de cuero negro, con accesorios dorados. Llegó él… Joven, elegante, buen mozo, ejecutivo en ascenso. Me vio, me observó con cuidado. Le gusté, fue amor a primera vista.

Salimos del negocio tomados de la mano. En el aeropuerto me regaló un brazalete con su nombre grabado. Sin embargo, no viajamos juntos.
Cuando llegué a la habitación del hotel, él ya me estaba esperando impaciente. Recién bañado, estaba en bata.
En cuanto entré, me sujetó, me levantó y aterricé sobre la cama king size de ese hotel cinco estrellas. Primero desabrochó mi cinturón, aflojó las hebillas de mi abrigo de cuero negro y procedió a abrir los cierres.
¡Qué desparramo! Esa fue nuestra primera noche juntos, a la que le siguieron muchas, en otras camas y en diferentes lugares.
Fuimos inseparables.  Envejecimos juntos, pero llegó un tiempo en que ya no me cuidaba tanto. Empezó a tratarme mal, algunas veces me decía
 “pesada“, hasta que un día la vio a ella, en el free shop. Era esbelta, elegante, liviana, moderna, pero dura y fría...
A ella también le regaló el brazalete con la identificación, y a mí… me dejó, me abandonó.
Me sentía defraudada, traicionada. Es que el muy cretino me había cambiado por una de plástico gris, con rueditas y cerradura electrónica.

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