ACORRALADO, de Emir Fernández


Se dio cuenta de que lo estaban persiguiendo y apuró el paso. No sabía qué hacer para escapar. La última vez casi lo agarran cuando intentó huir al Uruguay. En la calle solitaria solo se escuchaba el retumbar de sus pasos. Nunca pensó que el éxito de aquellos operativos del pasado, con el tiempo le acarrearía tantos problemas. Era evidente que alguno lo había traicionado. "Tal vez fue el capitán Bermúdez, siempre fue un cobarde, con seguridad habló más de la cuenta y descubrió lo que nos habíamos juramentado callar para siempre", pensó.
Ahora el problema consistía en cómo escapar, pero no le encontraba la vuelta. Con la captura recomendada no podría salir del país. Estaba acorralado, como tantas veces le había ocurrido al enemigo. Si se entregaba solo lograría ir a la cárcel. Llegó hasta la orilla del río, sacó el arma y la colocó en su sien.

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