LA ABUELA, de Susana Gleiser

Tenía una valijita que contenía todos los recuerdos, cosas que guardaba de toda la vida. Preguntábamos qué es, qué es, y no aparecía la respuesta. Parecía que el misterio no iba a conocerse jamás.
Una tarde, mientras dormía sus siestas interminables, abrimos la valija y nos encontramos con ropas de muñecos guardados quién sabe desde cuándo. No se enojó; se animó y ahí contó la historia: 
Yo vivía en el gueto, en un lugar difícil, rodeada de imposibles, solo tenía mis manos... y mis deseos. Lo que encontraba, lo que caía en mis manos, se convertía en un vestido, un saquito, un pantalón, que me permitía meterme en la fantasía del futuro. No todo estaba terminado, eso iba a ser para alguien: los muñecos representaban a mis futuros hijos. Yo pensaba en el futuro y eso me permitía vivir cierta realidad, sobrevivir a la locura...  

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